Si en Francia la cocina es un arte, en España una oportunidad para conversar y en el Reino Unido una costumbre, en Italia se come por el placer de hacerlo. La sencillez de la cocina Italiana es engañosa, aún cuando es eminentemente campesina, está basada en una tradición que ha asimilado diversas influencias. Se estima que los macarrones nacieron en Sicilia en el siglo XIII, y que se aprendió a secar la pasta en Nápoles, precisamente en la localidad de Gragnano, pero Alberto Consiglio observa en su “Historia dei Mmaccheroni” (Roma 1959) que la pasta proviene de China, donde era conocida en el siglo I, según aparece consignada en varios tratados chinos. En el siglo XVI, la cocina Italiana era infinitamente superior a la de cualquier país europeo, Los macarrones y con ellos la “pasta asciutta” llegaron a Francia con los cocineros de Catalina de Medicis en el siglo XVI.
Receta para cuatro personas:
250 gr. de macarrones
200 gr. de carne de buey
1.1/2 dl. de caldo
50 gr. de mantequilla
2 cucharadas de manteca de cerdo4 tomates grandes maduros2 cebollas
2 dientes de ajo
1 manojo de perejil
1 ramillete de salvia, tomillo, romero y laurel
Sal y pimienta recién molida
100 gr. de queso Parmesano rallado
Preparación:
En una cacerola derretir la manteca de cerdo, añadir las cebollas picadas, el ramillete de hiervas y un tercio del perejil lavado y finamente picado. Cuando haya tomado color agregar el ajo machacado y la carne de buey. Salpimentar. Pelar los tomates y cortarlos en cuartos, agregarlos, reducir el fuego y dejarlos cocer durante 10 min. Agregar el caldo y continuar la cocción durante otros 10 min. a fuego lento. En una olla alta calentar abundante agua con un poco de sal. En cuanto hierva agregar los macarrones y hervir hasta que queden “al dente”. Escurrir los macarrones, ponerlos en una fuente y agregarles la mantequilla removiendo bien. Sacar el ramillete de hierbas de la salsa y cubrir con ella los macarrones. Espolvorear el perejil restante y servir. Servir aparte el queso rallado.

