Este extraordinario postre fue creado por Augusto Escoffier (1846-1935), en honor de Nellie Melba, famosísima soprano, cuyo nombre verdadero era Helen Porter Mitchell, nacida en Melbourne, Australia el 19 de mayo de 1861. Tras debutar en Sidney con 25 años, se trasladó a París para aumentar sus conocimientos, comenzando a ser famosa desde su debut en Bruselas con Rigoletto. Su carrera sería muy amplia, interpretando un gran repertorio de personajes, algo que se podía permitir, debido a que poseía una voz de gran extensión. Causó sensación en el Covent Garden de Londres, con la representación de Lohengrin, opera de Richard Wagner. Ella fue mucho más que una gran diva de la ópera.
Sus preferencias en la mesa y en la moda hicieron época. Luego de una larga y triunfal carrera en Europa y los Estados Unidos, la cantante regresó a su Australia natal, donde escribió y publicó su autobiografía: Melodies and Memoirs (1925). Murió en Sidney el 23 de febrero de 1931. Como un homenaje a su carrera los billetes de 100 dólares australianos llevan su imagen.
Escoffier impresionado decidió testimoniarle su admiración. Era el chef más famoso, dejando clara muestra de ello en los grandes hoteles de Europa donde trabajó: el Ritz, el Carlton y el Savoy de Londres. Scoffier se enteró que a la diva le encantaba el helado pero no lo tomaba por temor a que el hielo afectara sus cuerdas vocales. Fascinado creó este espectacular postre inspirado en la entrada del cisne en la opera Lohengrin que aparecía majestuoso en escena. Primero diseño dos cisnes de hielo que posó sobre un timbal de reluciente plata con un lecho de helado vainillado y melocotones secos escalfados, cubiertos con un jarabe de vainilla. Luego agregó una fina capa de frambuesas frescas coronadas por azúcar hilado.
Más que un postre era una reluciente joya.

